Mi patria es la lengua
He leído las declaraciones del escritor y poeta argentino, Juan Gelman, premio Cervantes 2007, bajo el título: Mi patria es la lengua. Me gusta el arrope de la lengua española como patria. Me calienta la cobija de nuestra lengua matriz como nación. Sin duda, la lengua española es la madre de la cultura hispanoamericana. Sólo existe un matriarcado: la lengua española. Sólo existe una cultura: la hispanoamericana. Y existen muchos hijos: las demás lenguas vernáculas de los territorios bajo la influencia de la cultura hispanoamericana. Quizás, Juan Gelman, como argentino de nacimiento y mexicano de residencia, no tenga ningún pudor, ni ninguna urticaria al afirmar esta realidad. Quizás nosotros -los españoles que vivimos estos tiempos convulsos de multinacionalidades, de microestados dentro de un estado, de historiografías tergiversadas,...- tengamos más dudas a la hora de reflexionar sobre este tema. Quizás nosotros, los españoles, tengamos un complejo de inferioridad que nos impida disfrutar de una lengua vehicular de millones de hispanohablantes. Quizás aún no hayamos superado la crisis del 98, como los poetas de su generación. Quizás, ante aquel desmoronamiento paulatino de la España de ultramar, se pusieran -los de entonces- una venda en los ojos y decidiéramos -los de ahora- perpetuarla en nuestra piel de toro. Quizás lo estemos consiguiendo. Estamos diseccionando, todos, nuestra piel de toro, y la estamos vendiendo como Partes "autónomas", sin relacionarlas nunca con el Todo "nación". Pues que la lengua española aúne al menos ese Todo, o lo que quede del mismo. ¡Que hable, eso sí, la "lengua" del toro!



