Curiosa, cuando menos, la cara del Rey.

Curiosa, cuando menos, la calurosa bienvenida a Su Alteza Real en el Principado de Asturias: enarbolando banderas republicanas y con el himno de riego. Pues menos mal que ha sido en el Principado, porque si llega a visitar las Vascongadas, por ejemplo, ni me lo imagino. Bueno, sí: a tomatazos y a huevazos con yemas "Reales". Aunque la historia contemporánea de Asturias está salpicada de huelgas de obreros levantiscos y de luchas sociales de mineros "rojos". Porque la historiografía menciona que allí donde la vida diaria ha sido tradicionalmente muy dura, ha predominado la clase trabajadora protestona, y no la zángana clase aristócrata o la distinguida realeza. Porque el Principado de Asturias es una reliquia de la noche de los tiempos de la Reconquista del Reino asturiano, escenificado en la figura del Rey don Pelayo, de una época en la que no existía la clase obrera sino la plebe. Porque los vasallos de entonces, que malvivían esclavizados de por vida para su Señor o para su Rey, no le llegarían ni a la horma de los zapatos, que no tenían, de la clase obrera de ahora, que sí los tiene gracias a su trabajo, y no al de su "Amo", que sólo pone la mano que cobra los diezmos a fin de mes. Quiero decir, más bien: la partida presupuestaria destinada al mejor sustento de la Monarquía de España, y a su prolija parentela, a saber: primos, primas, cuñados, cuñadísimas, nueros, nueras, nietos, nietísimas, bribones, bribonas y bribonísimas. Porque el Príncipado de Asturias es un título principesco de una institución, la Monarquía parlamentaria española, legalmente reaccionaria, anacrónicamente constitucional, moralmente franquista y legítimamente republicana. Curiosa, cuando menos, la cara del Rey al ver a sus vasallos del Principado fraternalmente abrazados a sendas banderas de una España que una vez fue despojada violentamente de su republicanismo con lustrosos zapatos de domingo. Que es lo que yo digo: El Rey, a Bayona; y "Zapatero", a tus zapatos.




Comentarios sobre Curiosa, cuando menos, la cara del Rey.
toda la razón
Las monarquías tienen sus días contados. La instauración de la república será paso obligado para prosperar hacia un sistema democrático de total justicia y libertad. No obstante, me temo que se tardará en dar este paso en tanto no empecemos a fortalecer los pilares(poderes legislativo, ejecutivo y judicial) de un sistema democrático que frecuentemente se desmoronan ante cualquier temblor de baja intensidad.
Amiga barsovia: No sabes cuanto me alegra el retrato de esa visita de los borbones, saludados con BANDERAS. Lo único que me apena es no encontrarme en ese lugar. Asturias al igual que nuestra zona está llena de contradicciones, lo que mas jo-de.. es que te encuentras a gente de tú clase con sentimientos de patrón. Al tiempo que desaparezca la monarquía habrán de dejar de moldear la sociedad a través de los medios de comunicación. SALUDOS